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Monthly Archives: abril 2013

Por fin un impuesto igual para todos

El pasado 13 de abril se aprobaron en Badajoz las “Bases para la Reforma Fiscal del PSOE” ( http://goo.gl/INSyA ).

La propuesta central de este documento, junto a la lucha contra el fraude, consiste en la integración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y del Impuesto sobre el Patrimonio en una única figura impositiva. Esta propuesta venía discutiéndose en los dos últimos años en diferentes congresos y conferencias políticas del PSOE hasta que finalmente, y tras importantes mejoras respecto al documento inicial, ha sido incluida como elemento central de la reforma fiscal del PSOE.

La propuesta aprobada parte de la necesidad de reformar un sistema fiscal injusto, que trata de forma desigual a los ciudadanos y genera una enorme frustración en la población. No podemos consentir que en España solo paguen impuestos los trabajadores asalariados, “cautivos por sus retenciones”, mientras los grandes patrimonios se burlan del sistema sin ruborizarse.

Esta propuesta transforma el IRPF y el Impuesto de Patrimonio actuales en un único impuesto, cuya principal característica consiste en gravar conjuntamente la renta y el patrimonio del contribuyente.

Los beneficios de esta modificación son los siguientes:

1.        Por fin un mismo impuesto se aplica a todos los ciudadanos por igual sin que nadie se escape utilizando sociedades pantalla u otras técnicas permitidas hasta hoy. Ya está bien de que paguen sólo los trabajadores con rentas sujetas a retención mientras se escapan los dueños de patrimonios millonarios. Es intolerable. Con esta reforma los dueños de patrimonio como inmuebles, sociedades, acciones, fondos o SICAVs, por encima de un límite mínimo, tributaran sin excepción.

2.        No sólo pagaremos todos los ciudadanos este impuesto sin excepción, sino que además será más justo. Al gravar conjuntamente la renta y la riqueza del ciudadano se tendrá en cuenta para determinar la cantidad que pagará su capacidad económica real y total. No se puede consentir que un contribuyente declare una renta de 15.000€ y no tribute un euro por ella, mientras disfruta de un patrimonio millonario. Pagará más el que más tiene, el que más cobra y aún más el que más tiene y más cobra conjuntamente. La progresividad será por fin real. Además, se aplicará la misma escala impositiva a las rentas del trabajo que a las rentas del capital (acciones, bonos, etc.). Así, se evitará que, como hasta ahora, paguen bastante más quienes trabajan 10 horas al día por 1.000€ que quienes ganan 1.000€ fruto de dividendos o acciones sentados desde su salón.

3.        Hoy en España mucha gente obtiene prestaciones y ayudas sociales declarando rentas bajas pero disfrutando de grandes patrimonios. Esta situación es un ataque al Estado del Bienestar y a la confianza de la población en su país. No podemos permitir que ciudadanos con rentas medias queden fuera de la protección estatal y del acceso a iguales oportunidades mientras los que acceden a guarderías públicas, becas o prestaciones son individuos que no declaran rentas elevadas pero tienen patrimonios millonarios. Estas ayudas y servicios se conceden en función del resultado del IRPF, dejando fuera el patrimonio. Este nuevo impuesto reflejará la capacidad económica real y total de cada ciudadano, permitiendo que el gasto público se lleve a cabo, por fin, con eficacia, justicia y transparencia.

4.        Este nuevo impuesto permite generar suficiencia y estabilidad al sistema económico español, garantizando una aplicación eficaz y solvente del Estado del Bienestar. Genera suficiencia ya que permite recaudar gravando a los grandes patrimonios que hoy están fuera de tributación. Y genera estabilidad porque el patrimonio es menos variable que las rentas ante los ciclos económicos, por lo que recaer más peso fiscal que hasta ahora en el patrimonio, además de más justo, es más responsable económicamente para el país.

5.        Simplifica y dota de mayor eficiencia al sistema tributario. Suprime dos impuestos técnicamente complejos y deficientes, unifica escalas de gravamen y bases imponibles, suprime deducciones, regímenes especiales, etc. Así se consigue un importante ahorro para la administración y para el contribuyente. Menor gasto de gestión, más ingresos y más justos: mayor eficiencia del sistema tributario.

6.        Constituye una herramienta muy eficaz de política económica. Gracias a la fácil ponderación del peso del patrimonio en el impuesto se puede incentivar el ahorro o el consumo según las necesidades del ciclo económico, con una eficacia muy elevada y sin alterar el sistema establecido.

Es justo reconocer que el primer borrador de esta propuesta tenía como objetivo fundamental facilitar una política de gasto seria, justa y eficaz y no tanto una política fiscal más redistributiva. Se trataba de encontrar un indicador que permitiera reflejar la situación económica real del ciudadano que pretendía acceder a una prestación, un servicio público o una beca. El indicador debía incluir el nivel de renta pero también el patrimonio del que disponía el contribuyente. Inicialmente se pensó en integrar el resultado del Impuesto de Patrimonio con el de la renta para obtener un dato que sirviera como indicador de la capacidad económica total. Sin embargo, se observó de inmediato que si se integraban directamente ambos impuestos se conseguía mucha más potencia redistributiva, no sólo por la parte del gasto, sino claramente por vía de los ingresos tributarios, que se distribuirían de forma más justa.

Es evidente que se trata de una reforma ambiciosa, profunda y muy ideológica, que como tal genera polémica, resistencias y dudas. Para eso disponemos del proceso actual de diálogo en el que seguir afinando y puliendo la propuesta con ayuda de cuanta más gente mejor.

La ideología socialdemócrata debe apreciarse claramente en las políticas de protección social y de gasto público, pero también sin duda en las posiciones fiscales. Esta reforma supone mayor justicia social y eficacia tanto en los gastos como en los ingresos públicos. Además, coherente con la ideología socialdemócrata, implica ambición, cambio y transformación de una realidad injusta e ineficaz.

Juan Lobato

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