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Sólo hay futuro para los valientes

Nuestro país ha cambiado profundamente. Se acabaron los tiempos de las grandes mayorías. La forma de trabajar en la política española exige diálogo, capacidad de entenderse y llegar a acuerdos. Ningún líder ni partido tendrá éxito en el futuro si no es capaz de entender la nueva realidad y de aprender a trabajar con quien no coincide.

España afronta dos retos decisivos: el rescate social de muchos ciudadanos en situación de pobreza y la regeneración y modernización democrática.

La crisis económica y las restrictivas políticas sociales del PP han provocado que muchos españoles sufran una situación económica límite. Miles de familias subsisten gracias a las pensiones de sus abuelos, que ven preocupados como el PP ha recortado a la mitad la hucha de las pensiones que dejó el Partido Socialista.

Urge aplicar políticas sociales como la renta básica universal, el blindaje de las becas educativas, o la protección real a los dependientes. Esto exige importantes medidas fiscales. Hay que ser valientes para proponer, cómo ha hecho el PSOE de Pedro Sánchez, un recargo de solidaridad a corporaciones y grandes fortunas para asegurar el futuro de nuestras pensiones.

El segundo reto que afrontamos es la regeneración democrática y la modernización del país. La corrupción y la falta de utilidad real de muchas instituciones exigen una transformación profunda del sistema y una reforma constitucional.

Ninguno de estos dos grandes retos (rescate social y regeneración democrática) puede ser afrontado por el PP, que ha demostrado sobradamente su incapacidad y falta de interés.

Por otro lado tenemos a la organización política de Pablo Iglesias Turrión. Una organización que se ha apoyado en la frustración, el enfado y también la ilusión de miles de Españoles que participaron (y participamos) en un movimiento ejemplar como el 15-M, que demandaba un sistema más transparente, abierto y participativo.

La pretendida indefinición ideológica de Pablo Iglesias me parece decepcionante y poco valiente. Tanto como priorizar el control del CNI, la Televisión Pública o el BOE por encima de la educación, la sanidad o el medio ambiente. Además, renegar ahora del comunismo me parece injusto y ofensivo con el PCE, que tantos años, esfuerzo y sacrificio dedicó a la lucha por la libertad y la consolidación de la democracia en nuestro país.

Podemos ha pasado de utilizar la foto de su líder como imagen de partido a hacerlo desaparecer de sus carteles, pancartas y mailing. Un partido que idolatra a su líder o lo esconde según le indiquen las encuestas no actúa con valentía ni transparencia.

Estos no pueden ser los valores que lideren un nuevo tiempo en España, necesitamos algo bien distinto: liderazgos valientes, serios, consistentes y naturales.

El PSOE ha cometido errores en los últimos años, algunos de ellos importantes. Hemos pagado por ello, y mucho. Somos conscientes, asumimos nuestra responsabilidad y hemos tomado buena nota. No obstante, el PSOE es, sin ninguna duda, el partido con la posición ideológica más consistente y con los equipos más serios y competentes. No hay ningún otro partido progresista que afronte los retos que tiene España con claridad y valentía. Nosotros no escondemos a nuestros líderes ni nuestras propuestas, ni cambiamos de ideología según aconsejen las encuestas.

Los jóvenes del Partido Socialista que tenemos responsabilidades institucionales y de partido somos conscientes de los retos que tenemos que afrontar y de nuestro papel y responsabilidad. Aquí nadie se esconde ni se esconderá.

Es momento de mirar a los ojos a los ciudadanos y de pedirles ayuda. Y especialmente a muchos ciudadanos progresistas y sensatos que, con una mezcla de cabreo e ilusión, confiaron en otras opciones y ahora observan con decepción su inconsistencia y volatilidad ideológica.

Tenemos que pedirles ayuda para que el PSOE, un partido valiente, progresista y de firmes convicciones tenga una posición mayoritaria, consiguiendo así cambiar las cosas con firmeza.

Ese es el partido de tantos y tantos españoles comprometidos y generosos, que durante 137 años de historia se dejaron la piel por conseguir un país más moderno, justo y solidario.

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La política española, al colegio

Si la política española fuera una persona tendría 12 años. Está en una edad muy delicada, en pleno proceso de madurez y aprendizaje. Estamos en el momento en el que todo puede avanzar con buenos cimientos o venirse abajo al dejarse arrastrar por un camino fácil a corto plazo pero de complejo final.

Para formarse es necesario estar muy atento, escuchar al profesor, tener la mente abierta y poner en práctica y entrenar a diario lo que se aprende.

En nuestro caso el profesor es la sociedad, los vecinos, los ciudadanos. Nos están intentando enseñar una serie de valores para que trabajemos en el sistema como consideran más lógico.

Entre otras cosas tratan de explicarnos que no basta con votar cada 4 años, sino que existen muchos más sistemas de participación que hay que poner en práctica con decisión y valentía.

Nos explican a diario que hay que dar la cara, es decir, dar explicaciones y someterse a preguntas, a control, al parecer de los demás. Nos tratan de enseñar la importancia de reconocer los errores para poner soluciones.

Además, intentan hacernos ver que hay que escuchar. Que el criterio de unos pocos iluminados no siempre es el mejor. Que conviene escuchar a las mayorías y conocer su opinión, que no nos han puesto en nuestros cargos sólo para tomar decisiones, sino para estar atentos a las propuestas, ideas y pensamientos de los ciudadanos.

Y por último tratan de enseñarnos la importancia de ser humildes. Sin esta virtud es imposible aprender nada de lo explicado anteriormente: ni a escuchar, ni a reconocer errores, ni a dar la cara.

Los gobiernos maduran, aprenden y crecen. Por desgracia, también sufren el riesgo de deteriorarse.

Estas son las simples lecciones que tratan de inculcarnos nuestros maestros, los ciudadanos. Si lo hemos entendido ya solo nos falta ponerlo en práctica y entrenarlo a diario.

 

 


Anuncio candidatura Soto 2015

Hola a todos!

Tras recibir el ánimo y apoyo de muchos vecinos, he decidido presentar mi candidatura a la Alcaldía de Soto del Real en las próximas elecciones del mes de mayo. Aquí os dejo la entrevista a través de la cual he anunciado mi candidatura a todos los vecinos.

un abrazo

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Mi candidato a Secretario General y mis compromisos con el proceso de elección

Mañana los socialistas nos la jugamos a todo o nada. Por primera vez en nuestra larga historia elegiremos a nuestro Secretario General por voto directo y secreto.

Todo mi agradecimiento a quienes han trabajado y han arriesgado mucho para que todos podamos disfrutar de este derecho, y especialmente a quienes han puesto la cara para que lo consiguiéramos.

Elegir directamente a nuestros líderes y a nuestros candidatos supone una revolución cultural y política sin precedentes en nuestro partido y en nuestro país.

Del éxito de este proceso depende el futuro del PSOE y de España.

Mis compromisos con este proceso

Alta participación

Tenemos que exigirnos una alta participación y fomentarla sin descanso.

Este partido tiene que demostrar que está vivo, y que tiene la ambición de participar y de escoger a su líder con ilusión y responsabilidad. Esto se traduce en acudir a las urnas masivamente y en opinar votando al candidato que consideremos más adecuado.

Libertad plena de elección

Me comprometo a decidir con libertad mi voto y a ayudar a garantizar la libertad del resto de compañeros.

El criterio de todos siempre es más sensato que el criterio de unos pocos. Este principio debe guiar nuestro proceso.

Para cumplirlo es muy importante que cada uno de nosotros decidamos con absoluta libertad e independencia el voto al Secretario General que consideremos más consistente y próximo a nuestros valores. Poca utilidad tendría que los dirigentes o referentes locales o regionales pretendiéramos dirigir el voto de los militantes. Esto es precisamente lo que todos queremos cambiar.

No me parece mal en absoluto que los dirigentes expresen su opinión, al contrario.

Tenemos que ser conscientes de que estamos eligiendo Secretario General del PSOE, nada menos, pero tampoco nada más.

Coherencia y generosidad

Por desgracia lo fácil no suele coincidir con lo coherente.

Aunque para muchos las opciones personales más sencillas parecen claras, tenemos la obligación moral con nuestro Partido de actuar con coherencia y responsabilidad. Nos jugamos mucho.

Sé que ser coherente implica ser generoso, por eso pido y ofrezco generosidad. No es tiempo de posiciones cómodas ni de apuestas utópicas.

Ahora bien, cada militante tiene su propia escala de valores y sus ideas y opiniones sobre equipos y personas, por esta razón la posición coherente para cada militante puede ser diferente a la de otros con total naturalidad. Lo importante es que cada uno seamos coherentes con nosotros mismos.

Lealtad

Me comprometo a ser leal en este proceso.

La lealtad es fundamental para garantizar la consistencia y estabilidad de las organizaciones.

Me comprometo a ser leal a los proyectos en los que participo y especialmente a las ideas y valores que representan. Me comprometo a ser leal al proyecto que defiende y garantiza un modelo de partido abierto, con participación directa y plena de militantes y ciudadanos en todos los niveles. Y me comprometo a ser leal al proyecto que defiende un modelo de sociedad y país claramente de izquierdas y progresista.

Ilusión y fuerza

Me comprometo a ejercer estos compromisos con ilusión y fuerza, ayudando a contagiar la alegría y optimismo que este Partido y sus militantes merecen y necesitan.

Unidad

Por último, me comprometo a apoyar al nuevo Secretario General con toda mi fuerza y capacidad, como se merece quien haya conseguido la confianza de tantos y tantos miles de socialistas libres, iguales, honrados e inteligentes.

Mi candidato a la Secretaría General

Mi candidato es un líder del Siglo XXI, diferente a los liderazgos clásicos que buscábamos hasta hace unos años.

Necesitamos un líder honesto. Esto es lo primero que le pido. Un líder al que creer, un líder en el que confiar. Quiero un líder que al hablar haga pensar a los ciudadanos “Este hombre habla diferente, me creo lo que dice, es honesto”.

Mi candidato es un líder serio, con un proyecto claro y consistente. No podemos permitirnos incertidumbres ni bandazos en nuestros compromisos, debemos mantener una posición clara y firme en los asuntos de máxima relevancia. El Secretario General del PSOE debe ser una persona que acumule una reflexión extensa y profunda sobre nuestro partido y nuestro país.

El nuevo secretario general debe ser un líder con valores nítidamente de izquierdas y progresistas. Nuestro partido no puede seguir cayendo en la indefinición ideológica.

Necesitamos un líder con capacidad para crear equipos intergeneracionales y que sepa confiar en ellos. El liderazgo del Siglo XXI o es colectivo o no es liderazgo.

Mi candidato es un líder que sabe transmitir emociones, conectar con los ciudadanos, ser parte de ellos. Un líder que, fruto de su trayectoria personal y política, haya aprendido a sufrir y a salir adelante, a caer y a levantar.

El nuevo Secretario General debe ser un hombre tranquilo pero intenso, templado pero profundo. Un compañero con las ideas claras y con la fuerza y valentía para cambiarlo todo, de abajo a arriba.



Por fin un candidato natural, honesto y de izquierdas para Europa

“¿Se han alejado los ciudadanos de los socialistas o es que nos hemos alejado los socialistas de los ciudadanos?”

Ayer se presentó la candidatura socialista para las elecciones europeas en Madrid. En este acto participó Martin Schulz, el candidato común de todos los socialistas europeos a presidir la Comisión Europea.

El orgullo que sentimos muchos al escuchar a Martin fue enorme. Personalmente no le conocía y no tenía suficientes referencias para valorarlo. Me parece una persona magnífica y un líder moderno y valiente.

La forma de expresar sus planteamientos, utilizando por cierto un castellano brillante, ya dejaba claros muchos valores de su personalidad política: naturalidad, honestidad, humildad, cercanía y trabajo. Es un placer poco habitual en los últimos años escuchar a políticos hablar con un lenguaje natural y con una honesta humildad.

Del contenido del discurso destaco lo siguiente:

  1. Una autocrítica profunda, severa y valiente con la izquierda socialdemócrata europea y con el tacticismo cobarde e inútil que tanto daño ha hecho a los socialistas europeos y, sobre todo, a los ciudadanos europeos.
  2. Una propuesta para una Europa progresista, no solo de izquierdas, sino también progresista.
  3. Un compromiso sincero de lealtad a sus ideas y a las nuevas formas de hacer política que se merece la Unión Europea.

Autocrítica profunda

¿Se han alejado los ciudadanos de los socialistas o es que nos hemos alejado los socialistas de los ciudadanos?

Con esta preguntaba iniciaba Martin el análisis crítico sobre la actitud y posiciones de la socialdemocracia europea de los últimos 10 años.

No podemos volver a consentir que dirigentes de la izquierda socialdemócrata europea cedan a intereses de poderosos y especuladores, apoyando medidas como los rescates multimillonarios a bancos privados  o los cambios de las reglas del juego para desregular el sistema, abandonando la protección de los ciudadanos europeos.

“Solo si somos capaces de volver a sentir el dolor ajeno mereceremos ganar las elecciones”, así expresaba Martin la necesidad de recapacitar sobre la posición de la socialdemocracia.

 

Una Europa progresista, y no solo de izquierdas

El proyecto político de Martin, y de los socialistas europeos pretende diseñar una Europa progresista y ambiciosa.

La izquierda europea de los últimos 10 años ha basado su ideario político en posiciones extraordinariamente conservadoras, de izquierdas, pero conservadoras.

Es preciso dejar atrás posiciones como “defender la sanidad pública” o “defender la educación pública”, que son eminentemente conservadoras (de hecho incluyen la palabra “defender”, claro ejemplo de inmovilismo).

Frente a ello la izquierda europea debe tener la visión y la ambición de soñar con realismo con una sanidad pública europea, con una educación pública europea o con un salario mínimo europeo.

Estas si son posiciones progresistas, no solo de izquierdas, sino también progresistas y ambiciosas.

Esta es la Europa de Martin Schulz, una Europa dirigida a proteger a sus ciudadanos (especialmente a los jóvenes y a sus posibilidades de empleo) y a generar paz y prosperidad de forma equitativa.

Compromiso de lealtad con sus ideas

Los problemas de credibilidad que sufre la política tienen su origen en la mediocridad intelectual y profesional, en la falta de cumplimiento de los compromisos adquiridos y en la falta de coherencia entre las ideas y las decisiones llevadas a cabo entre quienes se dedican a esta noble tarea.

Contra todo esto lucha frontalmente Martin Schulz.

En primer lugar, estamos ante un humilde librero, un pequeño empresario local que llegó a ser alcalde de su pueblo. Paso a paso su potencia intelectual y profesional fue creciendo, llegando a ser un referente en su país y en toda Europa. Una correcta combinación de alto nivel intelectual y profesional y de honesta humildad es la fuente principal del liderazgo de Martin Schulz.

En segundo lugar, el cumplimiento de los compromisos adquiridos y la coherencia entre los ideales y las actitudes son dos principios fundamentales del planteamiento político de Martin.

“Digo lo que pienso”. Una frase tan sencilla como ésta define la personalidad política de nuestro candidato. Ya ha pasado el tiempo de los políticos guiados por acuerdos entre bambalinas y por tacticismos e intereses personales a corto plazo.

El futuro es de políticos que tengan liderazgo suficiente para ser libres, para decir lo que piensan y para hacer lo que dicen. La reforma cultural de la política europea va dirigida en esta dirección.

Procesos como las designación de líderes a través de elecciones primarias o los nombramientos del Presidente de la Comisión Europea por el voto del Parlamento, actúan como catalizadores de esta profunda reforma cultural hacia la modernidad política. Nadie mejor que Martin Schulz para protagonizar, con ambición y humildad, esta reforma.

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Las primarias catalanas, un ejemplo de “seny” y relevo generacional profundo

Aeropuerto de El Prat, Barcelona, 9 de febrero de 2014, 20h.

Hoy me siento muy orgulloso de mis hermanos del PSC, partido en el que “milito” como simpatizante desde hace más de 2 años.

Ayer se celebraron elecciones primarias en toda Cataluña para decidir cabeza de cartel del PSC a las elecciones europeas.

Se trata de las primeras elecciones primarias celebradas en el ámbito de toda Cataluña. Más de 8.000 personas participaron en esta votación, un 30% de los militantes y muchos simpatizantes del PSC.

Cuando se deciden las cosas entre más de 8.000 personas, el riesgo de equivocarse es mucho menor que cuando deciden unos pocos, o uno solo. Por eso el PSOE y el PSC demuestran valores democráticos profundos y una gran inteligencia al apoyar con decisión y valentía las elecciones primarias para la elección de sus candidatos, promoviendo la participación del mayor número posible de ciudadanos.

El criterio de todos siempre es mas sabio que el de unos pocos. Por muy inteligentes que creamos que son esos pocos, siempre seremos más sensatos decidiendo en conjunto. Sin duda, ayer triunfó el “seny” y el sabio criterio colectivo en Cataluña.

Esta sensatez colectiva ha elegido como candidato del PSC a Javi López, un activista de 28 años, valiente e inteligente. Se trata de un paso importante, dentro del imparable relevo que se va a producir en el socialismo español en los próximos años. Javi y su equipo son un primer reflejo de la generación a la que los españoles pediremos en muy pocos años que asuma su responsabilidad y den un paso al frente para dirigir nuestro partido y nuestro país.

Pero estas elecciones no solo sirven para decidir con mayor sensatez a nuestros candidatos. También son imprescindibles para animar y hacer participes a ciudadanos y militantes. El momento que vivimos, marcado por el alejamiento de las instituciones políticas y los ciudadanos, requiere mayor complicidad y confianza en los militantes y en los ciudadanos.

He disfrutado y aprendido mucho estos 3 días entre amigos del PSC. Ha sido un placer haber votado y haber acompañado a mi amigo Javi López en su último acto de campaña en Sant Andreu, y haber compartido con él y su gran equipo el recuento en la sede central de Nicaragua y la cena y posterior fiesta de celebración.

Hoy me acostaré muy orgulloso y muy feliz. Mañana a seguir trabajando.


Vuelve pronto María

Una gran amiga acaba de darse de baja del PSOE.

Hace 10 años María se acercó, tímida pero decidida, para afiliarse al PSOE de Soto. Desde entonces ha sido una trabajadora incansable, firme como nadie en sus valores y principios, los valores y principios del PSOE.

Fue una de las personas en las que más me apoyé en mis primeros 7 años de afiliación y de secretario general. El PSOE de Soto hoy no tendría la fuerza y la presencia social, política y electoral que tiene sin su trabajo y esfuerzo.

María es una persona que ha vivido el PSOE intensamente. Desde el comienzo militó junto a su padre, Juan, maestro como ella, socialista y persona ejemplar, muy muy querido por todos. Por desgracia Juan falleció hace unos años, dejándonos un gran vacío en Soto, en su Instituto, en la agrupación, y sobre todo en su familia.

María fue una concejala incansable y firme del Ayuntamiento de Soto. Más tarde, en un curso del PSOE, conoció a Juan, su pareja y el padre de su preciosa hija Blanca. El amor y la familia la llevaron a Cádiz, donde trasladó su militancia y su energía política.

Hace unos días, fruto de la situación del Partido y de sus posiciones en los últimos años, María dejo de militar.

¿Cómo es posible que una persona que ha vivido amor, amistad y familia junto a nuestro Partido, que nunca ha querido ni ha pedido nada y que sólo se ha dedicado a ofrecer su trabajo y esfuerzo decida irse del PSOE?

Hace unas semanas me llamó un gran amigo. Concejal de gobierno en una capital de provincia, joven, enérgico y noble como pocos. Me dijo que estaba cerrando el sobre con la baja del Partido. Me costó una hora y mucho esfuerzo convencerle de que no cerrara ese sobre. Finalmente no se dio de baja.

Otros amigos se han ido del PSOE en los últimos años. Casi todos dejan de participar en política, mientras otros, los menos, miran a otras formaciones con apariencia más moderna y atrevida.

No podemos permitir que esto siga sucediendo. Perder capital humano es perder proyecto de futuro.

La solución no es irse ni abandonar. Con esto no conseguimos nuestros objetivos: cambiar y mejorar las cosas, luchar contra las injusticias y generar igualdad en nuestro país. Pero algo tenemos que revisar para parar esta sangría. La modernización del Partido, de sus estructuras y de sus dinámicas son hoy indispensables y muy urgentes.

El PSOE tiene un problema grave. No es solo la mala situación actual de sus líderes y proyectos. El problema grave es la falta de expectativa para muchos de nuestros afiliados y simpatizantes de que pueda venir algo mejor, diferente. Es evidente que quienes a priori representan el relevo generacional, y tienen los altavoces mediáticos no están generando esta expectativa. La percepción general es la falta de futuro del PSOE. Es aquí donde quiero lanzar un grito en favor del optimismo, en favor de no tirar la toalla. El PSOE es un Partido que cuenta gente preparada, con ilusión, con proyecto y con la firme decisión de incidir en el futuro más próximo.

Se acerca una generación con profundas convicciones ideológicas, con una formación brillante y con una independencia total de los poderes creados. Un grupo generacional sin complejos, con un lenguaje moderno y natural. Y sobre todo con ideas y proyectos serios, fruto de sus experiencias vitales y profesionales fuera de la política.

El PSOE tendrá la oportunidad real de pedir a esta generación de militantes y ciudadanos, que aún ni se conocen entre si, que lideren este país con fuerza, nobleza e inteligencia.

Tenemos que pedir valentía a esta generación. Valentía para liderar y para cambiar profundamente las cosas. Pero a cambio tenemos que ofrecerles apoyo y aliento.

Se trata de un proceso difícil, no lo niego, pero sin Marías, Pedros, Saras, Pablos y Lauras en toda España militando y apoyando a este Partido será un proceso imposible.

Hay que generar expectativas si sabemos que se pueden cumplir. Y yo estoy convencido de que ésta se va a cumplir.

Te necesitamos otra vez María, como hace 10 años. A ti y a muchos más

Juan Lobato


Bárcenas en mi pueblo. ¿Independencia de poderes en España?

Es lamentable que nuestro maravilloso pueblo sea “trending topic” por este personaje siniestro del PP. Con la cantidad de cosas buenas y bonitas que tiene Soto del Real es una pena que su nombre se haga famoso por su relación con Luis Bárcenas.

Por otro lado me alegro mucho de que por fin esté en la cárcel. No se trata simplemente de que se encarcele a un destacado miembro del grupo de ladrones y mafiosos del PP. Lo realmente importante de este hecho es que se recupere, aunque sea muy levemente, la confianza en la justicia de este país y se reviertan de alguna forma las frustraciones de quienes venimos observando perplejos los acontecimientos que rodean a los corruptos en España.

Es intolerable que la justicia trate con total impunidad los casos de corrupción política y empresarial que padecemos. ¿Cómo se puede pretender que los ciudadanos respeten a su país y tengan un sentimiento patriótico, de unidad y respeto mientras sufren un sistema judicial como éste?

Uno de los ejemplos más evidentes, lamentables e impresionantes de esta impunidad se está repitiendo en las últimas semanas: los fiscales defienden a los presuntos delincuentes pidiendo excarcelaciones y libertades sin fianza, contra los criterios de los propios jueces…

¿Pero en qué está pensando la fiscalía? Se supone que los fiscales deben perseguir a los presuntos delincuentes, no luchar por defenderles frente al criterio de los propios jueces.

Fruto de analizar esta situación y de plantearnos estas preguntas solo cabe concluir que la dependencia de poderes es casi absoluta en España. Si los miembros de los diferentes poderes se nombran, se juzgan y se indultan entre si es imposible que exista independencia y que el país no sufra casos graves de corrupción.

El esquema es el siguiente: El Parlamento (poder legislativo) nombra al Gobierno (poder ejecutivo); el Gobierno y el Parlamento nombran a los jueces y deciden sus ascensos o descensos; los jueces, nombrados por gobierno y Parlamento, juzgan a Gobierno y Parlamentarios en los casos de corrupción política; los jueces dependen de Gobierno y Parlamento para seguir en su puesto y promocionar y les deben el favor de su nombramiento; al jefe de los Fiscales lo nombra el Gobierno, y al Fiscal anticorrupción también; los fiscales se encargan de perseguir a los presuntos delincuentes, incluido Gobierno y Parlamento por casos de corrupción; y, al final del proceso, para colmo, el Gobierno indulta a quien le da la gana.

Parece evidente que este sistema es inaceptable.

En EEUU, país que no puede ser ejemplo en muchas cosas, se eligen muchos de los jueces y de los fiscales por votación popular. El futuro político y profesional de jueces y fiscales no depende de favores o nombramientos políticos sino del voto popular de los ciudadanos. La independencia y legitimidad de estos cargos públicos es mucho más elevada que en sistemas en los que los nombramientos los hacen los políticos, exigiendo devolución de favores a jueces y fiscales. En EEUU jueces y fiscales son absolutamente libres para actuar contra la corrupción política y empresarial, sin que esto tenga repercusiones en su futuro profesional.

No digo que el sistema de elección popular de jueces, fiscales y hasta del scherif del distrito sea perfecto. Pero sin duda necesitamos hacer una renovación profunda de nuestro sistema de independencia de poderes. La lucha contra la corrupción será prácticamente imposible sin esta reforma.

Ahora bien, es evidente que para afrontar esta reforma necesitamos ambición, energía y un fuerte liderazgo político que hoy en España no existe. Consigamos ese liderazgo político para afrontar ésta y otras grandes reformas imprescindibles para que los ciudadanos puedan sentir ese respeto, admiración y confianza por su país.

Y visiten Soto del Real, que tiene mucho más que a Luis Bárcenas.

 


El nivel político en España

El nivel político en España y su futuro

El nivel de los políticos en España es lamentable. Desde hace años escuchamos a muchos ciudadanos formular esta queja. Este sentimiento popular se confirma con numerosos estudios y encuestas, donde se valora a los políticos como uno de los principales problemas de España y se les puntúa con suspensos clamorosos.

Aunque se trata de una generalización perversa e injusta no voy a rebatir hoy esta crítica a los políticos.

Lo que si pretendo es plantear la tesis de que no se trata simplemente de que suframos un bajo nivel de los políticos, sino que nos enfrentamos a un muy pobre nivel de la política en España.

La política no se conforma únicamente con las personas que ejercen puestos de representación o de dirección en los partidos, sino que también la integran los periodistas, los medios de comunicación, los líderes generadores de opinión, los líderes de los trabajadores, de los empresarios, y todos los ciudadanos opinen o no y participen o no en el debate político.

Es evidente que aquellos que nos dedicamos a la política venimos dando muestras del bajo nivel de los políticos en todos los partidos. No podemos dejar de reconocer esta situación, que es mucho más grave precisamente por el grado de ejemplaridad que debemos asumir quienes nos dedicamos a esta labor.

Pero el debate sobre el nivel de la política en España debe ir mucho más allá.

Los periodistas y los medios de comunicación, que en muchos casos exhiben un grado de dependencia ideológica, partidista e incluso personal desorbitado no ayudan a que la información y el debate público goce del nivel y calidad que debe tener. Si partimos de información incorrecta, no veraz, incompleta, y en ocasiones manipulada, el resto del debate no puede tener el nivel adecuado.

Los generadores de opinión, ya sean periodistas, líderes de movimientos sociales o personajes mediáticos de cualquier índole responden en muchas ocasiones a intereses muy particulares que condicionan claramente sus opiniones y posicionamientos. No existen prácticamente líderes que opinen en libertad y con criterio propio sobre asuntos del debate político.

En cuanto a los líderes de los trabajadores de todos los ámbitos, se dice que parecen inmersos desde hace años en posiciones defensivas muy conservadoras, más preocupados por preservar los derechos de los trabajadores aplicando estrategias del siglo XIX que por participar en un debate político del siglo XXI, con modernidad y visión de futuro. Es evidente que en este caso la fuerte crisis económica y las políticas laborales retrógradas han obligado a los sindicatos a situarse en este tipo de estrategias, sin tener margen para elevar el nivel de sus posicionamientos en el debate político del país.

Los representantes empresariales vienen sufriendo condenas judiciales por malas prácticas y resultados empresariales nefastos, sin que esto sea óbice para que sigan atreviéndose a opinar sobre cómo se debe gestionar el país. Los líderes de los empresarios representan a un empresariado que busca más beneficios hoy, en vez de un mayor valor de su empresa mañana. Por eso defienden despido libre, recorte de derechos, etc. Solo buscan el bonus de diciembre, sin importarles que la empresa cierre en enero. Muchas veces se habla del bajo nivel de la productividad en España, y se responsabiliza únicamente a los trabajadores, olvidando la productividad empresarial, es decir la eficacia de quienes organizan los factores de producción. Afortunadamente los empresarios españoles no son así en su mayoría. Sin embargo, los portavoces que disponen de micrófonos mediáticos si lo son, y los utilizan para intoxicar el debate púbico.

Por último, nos encontramos a los ciudadanos, que como sujetos políticos forman parte del sistema político español, y por lo tanto determinan también el nivel político del país. Las opiniones y forma de actuar de los ciudadanos vienen muy condicionadas por todos los colectivos señalados anteriormente. No obstante, esto no es excusa para no exigir a los ciudadanos un nivel mínimo de formación, información, respeto y responsabilidad a la hora de participar en el debate político. Si los ciudadanos no entienden su papel en el sistema político ni asumen la responsabilidad de sus acciones y expresiones el nivel de la política en España no puede mejorar.

Todos estos sujetos políticos son corresponsables de la situación y del nivel de la política española. Ahora bien, es evidente que no todos tienen el mismo grado de responsabilidad.

Los principales responsables de esta situación somos, sin duda, quienes nos dedicamos y nos hemos dedicado a la política en los últimos años.

En España sufrimos un circulo vicioso muy perverso que condiciona todo el sistema. La valoración de los políticos es bajísima y el ataque generalizado que sufren supone un tremendo desincentivo para que gente con elevado talento y capacidad se dedique a la política. Como mucha gente brillante renuncia a estar en política, el nivel medio es menor, y como consecuencia la crítica generalizada aún mayor. Y así el ciclo comienza de nuevo.

Por supuesto que hay ciudadanos brillantes que se dedican a funciones políticas, pero nadie puede negar que muchos ciudadanos muy valiosos, capaces y con experiencia acreditada, pese a tener vocación política, declinan participar en procesos políticos por los fuertes desincentivos que existen.

Muchos de estos ciudadanos optan por opositar, por dedicarse a trabajar en el sector privado, con mejores retribuciones y menor desprestigio social, o por trabajar en el extranjero, ya sea en funciones públicas o privadas.

Por otro lado, en los principales partidos políticos militan numerosos ciudadanos con excelentes perfiles y que podrían aportar con éxito sus capacidades a labores de gestión pública. No obstante, estos recursos humanos son generalmente desaprovechados, ya sea por la escasa ambición de estos militantes (desincentivados por lo explicado anteriormente) o por un sistema electoral y de selección de cargos públicos que no premia ni fomenta la capacidad y el talento.

Es imprescindible romper con esta situación.  Pero esta tarea no resulta sencilla. Solo un fuerte liderazgo y una gran vocación política por parte de una nueva generación honesta, noble y valiente puede dar el salto necesario que precisa este país.

Como veis soy muy crítico con la situación actual, pero también muy optimista respecto al futuro. Veo una generación que en el medio plazo va a tener la sana ambición, la vocación y la honestidad de asumir con humildad el papel que le corresponde. Esta generación romperá con este círculo vicioso perverso, y sabrá aprovechar el capital humano de los partidos y de la sociedad. Y lo harán sin los complejos que existen hoy en día, y contando también con personas muy valiosas de la generación actual que aportarán su experiencia y conocimiento.

Muchos pensaréis que se trata de una utopía o de un sueño inalcanzable. Bueno, es posible que tengáis razón.

Pero como dice un buen amigo, en la situación actual no nos queda otra que soñar y trabajar. Yo desde luego no solo no me resigno, sino que apuesto claramente por este proceso y por este futuro.

Si queremos que las cosas cambien necesitamos esperanza, energía y también soñadores con algo de ingenuidad.

Para conseguirlo nos corresponde apoyar a la gente noble y honesta que demuestra capacidad, compromiso y valor. Que los hay, y muchos. Tenemos que ayudarles en su formación política y en su camino. Esta simple y humilde tarea es la que me apetece y me ilusiona llevar a cabo, y para la que os pido a todos vuestra colaboración.

Pongamos energía, esperanza y algo de ingenuidad.

Juan Lobato


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